
No resulta extraño que Bartolomé de las Casas (Sevilla, 1484 - Madrid, 1566) se ganara en su época la antipatía, el menosprecio y hasta el odio de los conquistadores y colonos españoles. Su defensa enérgica de los indios, que sufrieron todo tipo de explotaciones y abusos, de atrocidades y barbaries, en las primeras décadas de la conquista en La Española, Centroamérica y Cuba convirtieron al fraile dominico en el blanco de las iras de aquellos que buscaban oro y riquezas a cualquier precio.

















