
Maurice Ravel, compuso su pieza igual a un traje a medida para Ida Rubinstein, la bailarina que se presentó medio desnuda, o eso dio a entender, el día de su estreno en la Ópera Garnier de París, en 1928
Por lo que parece, ahora se lleva el sexo duro a lo Nacho Vidal, al poder ser en calcetines y con las ventanas abiertas. Para que el ruido de fondo acompañe con el aullido de sirenas, los bocinazos y el petardeo de alguna moto que tampoco ha de faltar, junto con la suficiente ración de telemierda.

















