
A una de sus primeras actuaciones californianas asistió John Wayne, actor al que Frank Zappa saludó desde el escenario con las siguientes palabras: "Esperábamos a George Lincoln Rockwell, jefe del partido nazi, pero, por desgracia, no ha podido venir. No obstante, aquí tenemos a John Wayne".
Su gamberrismo le acompañaría toda la vida, consiguiendo lo más difícil, ser aguantado como músico y como activista político por las instituciones más retrógradas. No pudieron con él, aunque lo intentaron. Su denuncia al sistema calaba tan hondo que los bien pensantes y bien comidos temblaban cada vez que Zappa anunciaba nuevo espectáculo.

















