
Con los años comprendí que las novelas se hacen con los recuerdos ya pasados, pero también se hacen con los que no han pasado aún, con los recuerdos que están por venir, anticipándome así a un futuro que ahora es presente
Me acomodaba en la barra y siempre pedía lo mismo, una copa de ginebra que sorbía despacio, tomando distancia entre un trago y el siguiente. Eran los años 90 y todavía se podía escuchar buena música en los garitos de entonces. Yo paraba en el Ragtime, en Malasaña, en la calle Ruiz, si mal no recuerdo.

















