
El encargo era crear nuevos relatos para un viejo paradigma. Picasso visto y escrito por los creadores contemporáneos, en cartelas alternativas a las tradicionales. Esa cartulina inocente es el canal básico de comunicación con los visitantes, el elemento principal de difusión de conocimiento y todo tipo de intenciones e intereses. Un espacio mínimo, pero imprescindible para curar el desfase ideológico ante la celebración de los 50 años de la muerte del artista malagueño. En La Casa Encendida sucede la sexta exposición de esta curiosa celebración y primera en elaborar una revisión del mito intocable.

















