
En 1985, el éxito inmediato en Japón del videojuego de plataformas Super Mario Bros. sentó las bases de una de las franquicias más icónicas de la industria, protagonizada por dos bigotudos fontaneros. Con un reconocible diseño como clara seña de identidad, las simplonas tramas siempre han sido meras excusas para el lucimiento de sus mecánicas, centradas tradicionalmente en el desplazamiento lateral a través de distintos niveles repletos de plataformas móviles, llamativos villanos y objetos potenciadores de habilidades. Ahora, la adaptación a manos del estudio Illumination recoge el testigo, emulando estos elementos clave de la saga sin llegar a capturar por completo su carisma.
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