
Estamos en la era ‘de la inmediatez’ y la tecnología nos había prometido herramientas para organizar mejor el tiempo, ser más eficientes y disfrutar de más horas libres. Las herramientas están ahí, pero la realidad es otra. Íñigo Errejón lo ha llamado una vida de “ir de casa al trabajo, del trabajo a casa, hacerte el tupper para el día siguiente, dormirte exhausto, levantarte y volver a empezar”. Este diputado hablaba de precariedad laboral, de falta de tiempo libre y también de la libertad para disfrutarlo.
Las respuestas “bien” o “regular” cuando preguntamos a alguien un simple ¿Qué tal? han quedado relegadas a otra época.

















