
Hugh Jackman siempre ha buscado la forma de escapar de la etiqueta de ‘héroe de acción’. De demostrar que detrás de las garras de Lobezno había un actor que quería retos y enseñar otras facetas. Lo hizo a través del musical, su género favorito y donde ha recibido las mejores críticas de su carrera por papeles como Los miserables y hasta un Tony en 2004 por The boy from Oz. Quizás por ello peleó contra viento y marea para obtener el papel protagonista de El hijo, la adaptación de la obra de teatro de Florian Zeller que él mismo dirige y que, de alguna forma, es una secuela apócrifa de su anterior trabajo, El padre, por la que logró el Oscar al mejor guion adaptado y Anthony Hopkins el de Mejor actor.
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