
Durante siglos fue considerada una prostituta, menospreciada y maltratada por la Iglesia Católica. Se dijo de ella que era una pecadora, que había corrompido a Jesús, que era adúltera. Tiziano, Donatello o Caravaggio la pintaron y esculpieron como una prostituta penitente. El papa Gregorio Magno dijo que era una mujer poseída por siete demonios, que encarnaba todos los vicios habidos y por haber.
Sin embargo, el papa Francisco la proclamó santa en junio de 2016. Y desde entonces, cada 22 de julio en el calendario romano, figura como Santa María Magdalena.

















