
Artemisia Gentileschi, pintora barroca de la corriente del caravaggismo, nació en 1593, pero podríamos decir que, en nuestros días, más de cuatro siglos después, atraviesa su mejor momento. O por lo menos el más mediático. Gentileschi se ha convertido, para lo bueno y para lo malo, en una de las pocas excepciones a la universalidad masculina en los museos, y su figura ha suscitado el interés de novelistas y cineastas. Aun siendo en ocasiones recuperada por motivos claramente sensacionalistas –su vida personal tiende a eclipsar o explicar erróneamente la relevancia de su obra–, parece que, por fin, esta pintora comienza a ser reconocida en un lugar de honor dentro de la Historia del Arte.

















