
Desempeñarse en varias lenguas permite ponerse más fácilmente en el lugar del otro, mirar todo con transversalidad, con mayor tolerancia, con menos dogmatismos
Palabras con historia: misoginia
Comenté en este espacio la semana pasada que el nuevo Papa es políglota, pues se desenvuelve en siete idiomas —habla a la perfección inglés y español; con fluidez italiano, francés y portugués; y lee en latín y en alemán y aprendió el quechua—, y algunos lectores puntillosos me han corregido. “A partir de cinco lenguas, se les llama hiperpolíglotas”.

















