
Sobre el papel no puede sonar más ridículo. El canon animado de Walt Disney Productions está lleno de villanos famosos, habitualmente contando con un número musical que sirva tanto para establecer sus motivaciones como para consolidar la perversa seducción que entablan con el público. Pero entre todo este panteón de la maldad brillan con luz propia dos figuras: Maléfica, enemiga de La bella durmiente, y Cruella De Vil, quien pretendía hacerse un abrigo mediando el asesinato de los 101 dálmatas. Son los principales rostros de la etapa clásica de la animación disneyana y ambas poseen un carisma incombustible.

















