
Con gran parte del país entrando en la fase 1 de la desescalada y las tiendas de ropa subiendo sus persianas por primera vez en dos meses, este lunes se han empezado a vislumbrar los nuevos productos estrella al otro lado del escaparate. Las mascarillas que antes de la crisis del coronavirus provocaban rechazo y desconfianza, y después se convirtieron en el bien más preciado de las farmacias, ahora sirven como reclamo a los negocios que necesitan potenciar sus ventas.
La "nueva normalidad" viene con mascarilla incluida y todo aliciente para estimular su uso será bienvenido. Ya sea mediante colores, diseños, logos o consignas políticas, la tendencia es ir rompiendo poco a poco la fría homogeneidad que tenían asociadas hasta ahora.


















