
La última película de Pixar con una historia original fue Coco (2017). Han pasado cuatro años y dos filmes desde que el estudio sorprendió con una aventura alejada de las cada vez más habituales continuaciones. Y no es que sean negativas en sí mismas pero, en ocasiones, o bien son consecuencia de falta de ideas o bien de expertos en marketing que apuestan antes por lo seguro que por lo incierto. A veces, son resultado de ambas cosas.
Esa es la razón por la que se ve a Onward (y la posterior Soul, que se estrenará en junio) como un soplo de aire fresco dentro de la compañía.
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