
Este jueves se inauguró el Festival de Almagro y lo hizo como antaño, con la plaza a rebosar, con el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, paseando por las calles empedradas y con un estreno por todo lo alto de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, nada menos que El gran teatro del mundo, uno de los autos sacramentales más conocidos de Calderón de la Barca. Comenzó la noche bien arriba, con el premio Corral de Comedias que este año se entregó a Rafael Álvarez el Brujo, y acabó taciturna y un tanto mohína.

















