
“El señor Byne declaró que la impresión del libro en España costaría 8.000 dólares, con lo que se cubrirían todos los gastos, y que esperaba tener alguna remuneración para él. No hice ningún comentario al respecto, aunque es obvio que, habiendo recibido ya 10.000 dólares por el trabajo que ha estado haciendo, el manuscrito es propiedad de la Sociedad y no se le debe nada”. En una de las últimas anotaciones de 1920, el fundador de la Hispanic Society describe en su diario personal la visita de Arthur Byne a la institución neoyorquina para negociar un nuevo contrato por los textos, dibujos y fotografías que venía suministrando durante casi una década dentro de un proyecto de difusión del patrimonio español en Estados Unidos.
















